martes, 26 de diciembre de 2017

Habana Radio: “25 horas”: cuando las horas del día no alcanzan.

Carlos Barba Salva, 39 Festival de Cine de La Habana, Cuba
Por Luciano Castillo.

El público ha aclamado cada presentación de 25 horas, un cortometraje sincero y sobrio, el primer acercamiento a la ficción del documentalista guantanamero Carlos Barba Salva, representa a Cuba dentro de la Sección Oficial en Concurso del 39. Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. El cineasta, que arriba a La Habana, tras participar en el Festival de Cine de Yale University, en New Haven, para asistir aquí al estreno, revela algunos detalles del viaje creativo que supuso su concepción.
“Después de una veintena de documentales, un buen día, en México y en domingo, escribo la historia de un tirón, pensando en Isabel Santos y Enrique Pineda Barnet como figuras centrales, a modo de ensayo. Y resultó que no había oscurecido cuando ya tuve una primera versión que le envié inmediatamente a Isabel por correo electrónico. Recuerdo que la gran actriz, devenida madre cinematográfica, me respondió: ‘Me encanta este guion, es como una película francesa pero muy cubana; por fin haremos ficción’. Ahí llegó el embullo”.

Hace años, conversando con Pastor Vega en el lobby del cine Charles Chaplin, me dijo algo así como: “en mis inicios el sueño permanente era hacer ‘documentales’ con actores, ese es el camino”, refiriéndose obviamente a la ficción. “Nunca olvidé eso. Y quise tomar ese riesgo: realizar una película corta, como un trozo de vida real, con pocos diálogos, con símbolos de la cotidianidad muy bien marcados y con un dúo de actores excelentes que me regalaran esa verdad, enmarcada en un momento específico para nuestro país. Pretendí narrar en tono de crónica cómo fue tomada la noticia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos por dos personas tan diferentes como lo es un padre postrado y su hija emigrada que lo visita y cuida, en un día que le parece muy largo”.

”Todo esto ha dado un giro (in)esperado con la nueva administración estadounidense, a veces imposible de entender, con prohibiciones de todo tipo y una nueva vuelta de hoja. Me alegra que 25 horas recuerde lo que se logró unir en aquella fecha de 2014, lo que se logró limar. El cartel de Julioeloy Mesa, ese clásico afichista del cine cubano, rezuma la imagen de esa mujer-inmigrante de la cual brotan dos banderas, la cubana y la norteamericana, que nos dice que ya es necesario acabar con lo que no ha trabajado a lo largo de tantos años y buscar nuevos caminos. Quiero destacar mi euforia por trabajo interpretativo, en especial contar con la maestría de la experimentada Alicia Bustamante y del joven actor Carlos Alberto Méndez. Ella había aportado su testimonio acerca de Un día de noviembre en mi documental Humberto”.

Además de ese largometraje en torno a Humberto Solás, Carlos Barba cuenta en su filmografía con títulos como Memorias de Lucía(2003), Mujer que espera (2005) y un conjunto de documentales producidos para la colección “Cinemateca de Cuba” coproducida por el ICAIC y la firma canaria Impulso Récords en el bienio 2006-2007: El hombre del sigloLa otra SofíaUn hombre con éxitoDel cine y otros demoniosUn documental sobre Adorables mentiras, Papeles principales y el largometraje Canción para Rachel, acerca del proceso creativo de La bella del Alhambra, realizada por Pineda Barnet. En relación con el rodaje y la postproducción del corto 25 horas, declaró para el Diario del Festival:

“Seguí trabajando la historia y de pronto, como hijo del ‘cine pobre’, recuerdo que estaba listo para rodarla, había reunido un pequeño staff de amigos y colaboradores muy talentosos, dispuestos y a la expectativa, pero Isabel protagonizaría en poco Regreso a Itaca, de Laurent Cantet, y hubo que esperar. Pocos meses después estuvimos listos para rodar el cortometraje en dos días. Juntando las horas de trabajo, creo que fueron veinticinco, igual que el título. Bastaron una casa en el barrio de El Vedado, una luz y sonido, actores y equipo entregados. Luego vino la etapa de postproducción, con Xperima Productions en Los Ángeles y el diseño sonoro y la mezcla se realizaron en Ciudad México.

”El paso del documental a la ficción no se da así tan fácil –expresó al referirse a ese riesgoso tránsito–, y quizás eso se percibe en el cortometraje. De hecho, la idea de rodar en New York apareció de pronto y la aprovechamos, coincidiendo con la presencia allí de la actriz, invitada por el Havana Film Festival, y la posibilidad de darle una continuidad (nunca cierre) a Hilda, su personaje. Esa decisión recuerda un poco la impronta del documental. El bichito de la ficción estaba ahí, y aparecía probablemente cada vez con más fuerza cuando participaba como asistente de dirección en alguna película cubana. Aunque la manera de componer una escena, muchas veces enamorarme de una primera toma y usarla, ese contar desde la radio que acompaña a un país, creo también que tiene que ver mucho con la no-ficción. Confieso que soy un apasionado del documental, pero la adrenalina de mostrar una historia que nace de un deseo real de querer contar algo, y que esos maravillosos actores y no-actores hagan suyo un guion escrito por uno, es tremendamente cautivador”.

Fuente: Habana Radio

jueves, 21 de diciembre de 2017

LAS 25 HORAS DE CARLOS BARBA

CINE
Carlos Barba Salva e Isabel Santos en la filmación de '25 horas'.
BRIAN RAMÍREZ VAL | La Habana | 17 de Diciembre de 2017 - 05:37 CET. | 

Luego de una carrera exitosa en el documental, el realizador cubano Carlos Barba Salva, residente en EEUU, ha decidido incursionar en el cortometraje de ficción con 25 horas, el único de su género en competencia representando a Cuba en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
La lista de títulos anteriores en la filmografía de Barba, algunos dedicados al reconocimiento de los valores y aportes de la estética fílmica de Humberto Solás y Enrique Pineda Barnet —Memorias de Lucía (2003), El hombre del siglo (2006), Canción para Rachel (2007), Gibara ciudad abierta (2009) y Humberto (2014)—, lo consolidan como uno de los más importantes documentalistas de su generación en el panorama del audiovisual contemporáneo de la Isla.
Su más reciente cortometraje narra la vida de una exmigrante cubana, Hilda, interpretada por Isabel Santos, que ha regresado de EEUU con el único propósito de cuidar a su anciano padre (Enrique Pineda Barnet), quien al parecer no puede valerse por sí mismo.
En verdad, se trata de la historia de una mujer que emprende un proceso de adaptación a la monotonía existencial de la sociedad cubana, luego de varios años de exilio, a un país donde su protagonista apenas encuentra sitio para sobrellevar con estoicismo y resignación su reinserción social.
Lo cotidiano en Hilda se resume apenas en el cuidado de su progenitor, comprar comida en los mercados populares, matar el ocio con su afición a la fotografía y permanecer en la sala ante la televisión o pensativa en el portal de su casa, a la manera de un ritual inalterable en la sucesión de los días y las noches.
Sin embargo, la historia se encargará de mostrarnos, desde el punto de vista del espectador y nunca de la protagonista, que en verdad el padre no está aquejado de ninguna enfermedad, que es capaz de bailar una contagiosa música popular sin la ayuda del bastón y que su fingimiento ha servido para frustrar la vida de su hija. Ajena al engaño, la tristeza de Hilda encuentra la resignación ante una vida ralentizada que parece tener más de 24 horas.
El drama, sin complejidades dramatúrgicas en su guion, avanza en el sentido más lineal posible, a ratos coqueteando con la estética observacional en el demorado de la cámara, una puesta en escena minimalista y un excelente desempeño de caracterización de personajes que posibilitan la identificación del espectador con la historia.
Sin embargo, el cortometraje pudo prescindir de algunas secuencias innecesarias, como la sucesión de los planos estáticos de las fotografías tomadas por Hilda, no siempre de interés para el espectador, y centrarse más en la profundización del dilema existencial de la protagonista, acaso desde la perspectiva del cine contemplativo y el intimismo que como recurso actoral Isabel Santos consigue desplegar de manera excelente.
Para el engranaje fílmico y la validez de su mensaje estético, resulta interesante el empleo de las relaciones que el filme establece con películas como Lejanía, de Jesús Díaz, o La Bella del Alhambra del propio Enrique Pineda Barnet, tarareada por él mismo en la escena del baile.
Al dueto de Isabel Santos y Pineda Barnet se añaden las actuaciones de la veterana Alicia Bustamante, que siempre se agradece, del joven actor Carlos Alberto Méndez, y la voz en off del locutor Abel Álvarez, muy conocido por el público cubano de los años en que participara como conductor del popular programa Mediodía en TV.
Como ejercicio de iniciación, 25 horas resulta un cortometraje aceptable y discreto, con una historia sencilla e interesante, pero que podría haber aportado todavía mayor aliento para el desarrollo de un drama de mucho más calado.
Ojalá el realizador Carlos Barba se anime, pues quienes lo conocemos personalmente y hemos apreciado su trabajo, sabemos de su valía. Eso esperamos y deseamos en verdad, cuando talento y versatilidad le sobran, y cuando el cine cubano anda muy necesitado del concurso de los nuevos realizadores, dentro y fuera de la Isla.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

"Humberto", de Carlos Barba Salva, proyección en la Fábrica de Arte Cubano.

La Habana, 5 dic. 2017
Humberto Solás era como las dos caras de una misma moneda; inquebrantable, gélido y duro en el rodaje de sus películas, pero en su otra faceta era un hombre con un sentido del humor muy agudo, un gran conversador y amigo, confesó a la ACN el realizador Carlos Barba Salva, otrora asistente de dirección del cineasta cubano.
Durante la presentación de Humberto, largometraje documental dedicado al creador de filmes como Lucía, Cecilia, El siglo de las luces y Un hombre de éxito, entre otras, Barba aprovechó para reafirmar el legado que dejó este artista al séptimo arte de la Isla, marcado definitivamente por aquello que él define como “Universo Solás”.
La película, proyectada este fin de semana en Fábrica de Arte Cubano (FAC), -como parte de un homenaje que la institución realiza a Solás, quien estaría cumpliendo 76 años de vida-, resulta un audiovisual clásico y lleno de emotividad que compila las miradas y anécdotas de diversos actores, técnicos y amigos que colaboraron con el fundador del Festival de Cine Pobre de Gibara.
Estrenada en La Habana en el año 2014, la cinta constituye una mirada personal construida con los testimonios de actrices como Eslinda Nuñez, Daisy Granados, Adela Legrá, Isabel Santos, Jacqueline Arenal y Luisa María Jiménez, entre otras; mientras que, del otro lado, se sitúan también nombres como César Évora, Jorge Perugorría, Mario Limonta y el español Imanol Arias.
Siempre digo que Humberto Solás fue para mí un susto; admiré sus obras desde niño, y nunca imaginé llegar a estar tan cerca de él, afirma este Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente, quien se acercó al cineasta a través de su tesis de grado, dedicada a El Siglo de las Luces, película basada en el homónimo texto de Alejo Carpentier.
Lo llamé precisamente un 4 de diciembre, él estaba finalizando Miel para Oshún (2001), y yo estaba dejando un mensaje en la contestadora cuando él interrumpe la comunicación, levanta el teléfono y me pregunta si estaba seguro de querer hacer una tesis sobre El siglo…; también me dijo que esa era su película fantasma, precisa Barba.
Nunca olvido su voz grave, era el día de su cumpleaños y pensé que pactaríamos una cita para encontrarnos en otro momento, pero no quiso esperar y nos conocimos ese mismo día, gesto que habla mucho de su humildad, abunda este realizador que aspira, en un futuro, a poder realizar una serie televisiva sobre Humberto Solás, con el material inédito que aún guarda de su investigación.
Antes de finalizar agregó: “…creo que es un amigo que se nos fue muy pronto, con muchos sueños por cumplir”.
Además del documental de Carlos Barba, FAC presentó también este fin de semana el corto Obataleo (1988), de la autoría del propio Solás, quien colaboró junto al grupo Síntesis y X Alfonso en este material, suerte de homenaje a las raíces afrocubanas presentes en la conformación del cubano. 

jueves, 30 de noviembre de 2017

25 Hours' Review at Yale 2017.

As part of the Latino & Iberian Film Festival at Yale (LIFFY 2017), we all had the pleasure of viewing on the big screen “25 Horas”-the first fiction short film by the young Cuban filmmaker Carlos Barba Salva.  At film’s end, applause accompanied the world premiere of Barba’s film.
 
As a Cuban resident living abroad and having assimilated into another culture, I was surprised with the story told in the film-one closely resembling our real experiences as emigrants upon returning to our native country of Cuba.  Despite assimilating into another culture, we maintain unbreakable family ties.
 
Isabel Santos’ character is in all of us regardless of the character’s gender because as she speaks, acts and looks at her surroundings from our actual perspective, she does so with love and heartache. Above all, she never express what she’s actually thinking thus allowing her to truly represent all of us. In the end, we are amazed with her performance because, in actuality, the actress has always resided on the island and had not actually lived what she has been able deliver with her acting talent. And, although Hilda reminds us of her character Ana in "Lejanía", Isabel not only outdoes her own self with her performance, but she outdoes all of us Cubans who have adapted- or not adapted- to a new life abroad.
 
Enrique Pineda Barnet, with the character he gives life to in the short film, opens up our imagination to the infinite possibilities when it comes to viewing today's Cuba. The age of his character and his behavior summarizes the past and the present, but leaves us with the option of choosing how it ends, or rather, how the real future plays out in our current situation. We applaud our beloved father because of his capacity to open a range of feelings by awakening a sense of rejection, hatred, admiration, tenderness or love of country, with the gift of his presence before the camera.
 
Alicia Bustamante appears in a single scene of the film, but with her performance she is able to remind us of family and neighbors of the island, who always capture our attention and surprise us with their ability to adapt to a lifestyle that none of us can ever justify.
 
It’s always concerning when contemplating that we as Cubans are not always realistically represented in the celluloid and that our filmmakers might exclude our reality from the actual story.  Because what is not written, published, portrayed or filmed can be forgotten. That is why I am tempted to believe that this short film is a guarantee that our existence will be remembered when the present day becomes the past.
 
Congratulations to the director for creating this masterpiece. Given I have always been an admirer of his work, there is no need to ensure appreciation. The typical Cuban also automatically appreciates him for reminding the world that he or she exists.  What is significant is that on this occasion, he stopped being a young man utilizing his talent to recognize the virtues of other artists and their corresponding commitment as he had in previous documentaries and has instead become one of our young talented filmmakers.  With "25 Hours" he has proven that the best is yet to come because his ability to excel and continue to grow as an artist stands out in each shot of this release and leaves us anticipating what’s in store with his future films. In fact, Carlos has been able to prove that he is ready to bring the stories and experiences of Cubans to life in contemporary cinema.
 
Thank you, Carlos.  I wish you much success in the future!

Juan Gomez, New Haven, Ct, November 17, 2017.